Categoría: La vida misma

  • Vivir para afuera

    Usos y fines de las redes sociales, a raíz de un cuento de Daniel Potaschner

    Lo que hace unos años requería todo un trabajo de búsqueda, investigación, discreción e inteligencia, hoy, gracias a las redes sociales, está al alcance de la mano: saber en qué andan las otras personas. Todas o muchas cuentan (contamos), sin que nadie necesariamente tenga interés ni lo pida, su vida. Escancian su biografía en posteos diarios, semanales, mensuales. A veces, no pocas, tomarse una foto durante un encuentro en persona o durante un viaje funge como gesto cuasi notarial: si no hubo foto, no ocurrió. Si no “subimos” ni compartimos la foto, tampoco. Otras veces, una foto puede servir para mentir, como cuando un padre, por ejemplo, lleva a su hija al parque, y no le presta atención en lo más mínimo: mientras la pequeña reclama la compañía del  “adulto”, él se la pasa boludeando con su celular. Pero, eso sí, antes de regresar, se saca una foto con ella, la comparte y queda como un buen padre. De esto último habla “Alegría almacenada”, uno de los cuentos del libro Un saludito para todos los que me conocen, de Daniel Potaschner, con prólogo de Eduardo Sacheri, publicado por la EDIUNC en 2022. Se consigue en

    https://ediunc.uncuyo.edu.ar/

  • La suerte de Jota 5

    La suerte de Jota 5

    A raíz de un hallazgo callejero

    No sé ustedes, imaginarios lectores, pero yo tengo un profundo desconocimiento del resto del mundo. Lo que sí conozco y muy bien son las veredas de Dorrego, distrito variopinto y multiclasista del departamento de Guaymallén de la provincia de Mendoza, en la República Argentina. Considero importantísimo que quien lee pueda representarse a quien escribe en un lugar del mundo, de ahí la obsesión de ser preciso en lo espacial.

    Esta mañana, hace un ratito, saqué a pasear por el barrio a la perra Lola para que hiciera sus necesidades y nos aireáramos un poco. En una vereda típica de Dorrego, “guacha de baldosas” podría decir un tango, encontré nada menos que un pequeño dado (2 cm de lado) que mostraba el número cinco, y junto a él un trozo de hierro con forma, quiero creer, de jota, de letra jota. 

    Interpreto este hallazgo como signo de buena suerte. No se trata solamente de un dado sino de un dado mostrando el número 5, vinculado sin duda con el año 2025, y la férrea jota, es decir, yo, Juan. En la adolescencia, en la bandita burguesa de la plaza Italia, me apodaron “el Jota”. Años después, y durante mucho tiempo, mi dirección de correo electrónico fue jotal@hotmail.com o jotal@talycual.ar, y así. Jota y jotal para todo (la ele agregada vale por la inicial de López), ya que los correos juanlopez@hotmail.com o juanlopez@talycual.ar ya los habían creado otros Juanes López del orbe, ese que desconozco profundamente.

    Los objetos hallados en indiscutible complicidad:

    Conclusión: el 2025 empezó de maravillas para mí. Si me ocurren cosas en los próximos 12 meses que demuestran lo contrario, este texto, como tantos otros, habrá sido en vano. Es decir, ya no historia ni intrahistoria sino puro deseo, es decir, literatura.

    2 de enero de 2025