Categoría: Redes sociales

  • Vivir para afuera

    Usos y fines de las redes sociales, a raíz de un cuento de Daniel Potaschner

    Lo que hace unos años requería todo un trabajo de búsqueda, investigación, discreción e inteligencia, hoy, gracias a las redes sociales, está al alcance de la mano: saber en qué andan las otras personas. Todas o muchas cuentan (contamos), sin que nadie necesariamente tenga interés ni lo pida, su vida. Escancian su biografía en posteos diarios, semanales, mensuales. A veces, no pocas, tomarse una foto durante un encuentro en persona o durante un viaje funge como gesto cuasi notarial: si no hubo foto, no ocurrió. Si no “subimos” ni compartimos la foto, tampoco. Otras veces, una foto puede servir para mentir, como cuando un padre, por ejemplo, lleva a su hija al parque, y no le presta atención en lo más mínimo: mientras la pequeña reclama la compañía del  “adulto”, él se la pasa boludeando con su celular. Pero, eso sí, antes de regresar, se saca una foto con ella, la comparte y queda como un buen padre. De esto último habla “Alegría almacenada”, uno de los cuentos del libro Un saludito para todos los que me conocen, de Daniel Potaschner, con prólogo de Eduardo Sacheri, publicado por la EDIUNC en 2022. Se consigue en

    https://ediunc.uncuyo.edu.ar/

  • Poesía ≠ poesía

    Sobre publicar cualquier cosa en internet y colocarle el rótulo de poesía.

    III

    Nuestras vidas son los ríos

    que van a dar en la mar,

    que es el morir;

    allí van los señoríos

    derechos a se acabar

    y consumir;

    allí los ríos caudales,

    allí los otros medianos

    y más chicos,

    y llegados, son iguales

    los que viven por sus manos

    y los ricos.

    (Jorge Manrique, «Coplas por la muerte de su padre»)

    Estas «simples» coplas –escritas y publicadas a fines del siglo 15 y transcriptas aquí con ortografía actualizada– muestran y demuestran rápidamente cómo es posible hacer poesía sin tanto palabrerío ni pretensión. No hace falta irse tan atrás en el tiempo, por supuesto, pero alguien las mencionó y gatilló estas palabras.

    Leímos las coplas de Manrique por primera vez en el secundario, las volvimos a ver, y estudiar, en la carrera de Letras. Y cuando veo «colegas», es decir, escritores, publicar en las redes sociales textos sin revisar, o revisados pero con urgencia, recuerdo o vuelvo a la verdadera poesía. La que es resultado de trabajo consciente, o inconsciente, pero trabajo. Y me lo digo a mí mismo antes de publicar algo que acabo de escribir y pienso subir a internet: «No, esto no es producto de tu inspiración ni de tu talento, esto es tu pura neurosis, pereza o vanidad, y por más rótulo de “poesía” que le adhieras, no es poesía. Asumido esto, publicá lo que quieras, pero no te la des de poeta».

    J. L. Mendoza, 24 de octubre de 2024.