«Bardicias» y «Club de velocidades», nuevos poemarios de Simón Esain

El escritor bonaerense Simón Esain acaba de publicar dos nuevos títulos. Se trata de Club de velocidades, 2012-2012 (Buenos Aires, Ediciones La carta de Oliver, 2023), que en la tapa muestra el fragmento de una obra del artista José Pepe Otondo, de Chascomús. El otro poemario se titula Bardicias, 2009-2012 (Buenos Aires, Leviatán, 2023). En la portadilla, antecede al título la siglita bp que, sabemos, significa borradores permanentes.

Resumimos las solapas biográficas de ambos libros y consignamos: «Simón Esain nació en Maipú, plena pampa bonaerense, semanas después de Hiroshima. Pudo ir dos años a una escuelita rural. Tuvo que ir dos años a la Marina. Desde 1970 se radicó definitivamente en Chascomús. Escribió como pasatiempo íntimo hasta ya muy adulto. En 1987 concurrió a un taller literario a cargo de Pablo Ingberg, luego de lo cual trató de insistir en su afición con un poco más de seriedad. Participó de la experiencia de MAYA, y durante varios años estuvo a cargo de su taller literario, en el que se destacó Celeste Dieguez. Entre en 1989 y 1999 editó la revista artesanal La silla tibia, que llegaba a todo el país y a otros. Desde mediados de los 90 y hasta la actualidad ha publicado unos 13 poemarios y siguen inéditos otros 20 títulos. También conserva inédita su producción de prosa breve».

Bardicias

La imagen de la tapa del libro alude al título: una persona tocando un laúd o instrumento antiguo de cuerdas similar. Bardicias es lo que hacen los bardos, recitar o cantar acompañados de un instrumento. Según el diccionario de la Real Academia Española, un bardo es un «poeta heroico o lírico de cualquier época o país». Así que acá tenemos, en Chascomús, a nuestro bardo cantándole, esta vez, y otra vez, a la patria, o mejor dicho al mundo, pero a toda la patria y a todo el mundo, no solo a la de la laguna emblemática ni al círculo menor de los poetas. El bardo se vuelve a plantar y a decir lo que vino a decir. Esa es su tarea y ese es su destino y nos entrega versos como estos:

como lo asignado como lo pendiente
no podré darte el beso
que no querrás darme
te he elegido para que no me quieras
para que seas la última de todas
sobrevivo gracias a tu inapetencia
si vos no estás viva
debiera morirme

Algunos poemas de Bardicias se dirigen a un tú, que casi siempre es una mujer, como vimos en los versos citados. Pero priman en el volumen los versos en tercera persona, y eso quiere decir que pretenden más que los que se dirigen a otro u otra. Escribir en tercera persona es escribirles a todos:

todos nos tirábamos manotazos
dios hace alarde de ingenuidad en este cielo


su bondad de hace tanto daño
que me pregunto si no será mala

¿el lenguaje estará rebotando contra sí mismo?
¿nos estarán volviendo inmunes al sentido?
¿se volverán cáscaras las palabras?
¿o nunca volverán?


mi niño se perdió allí
en el campo
donde no había dónde perderse

Bardicias es un libro denso, abigarrado. La escritura de Esain se caracteriza por fundir la contemplación inmediata, sensual o crítica, con el registro de lo trascendente y la reflexión o pregunta sobre el lenguaje. No hay escritor/a que se precie que no se interrogue sobre el lenguaje. Nuestro bardo lo hace una y otra vez en cada poemario y nos vuelve a entregar su singular mirada.

Club de velocidades

Así como en la portadilla de Bardicias figura la leyenda bp, borradores permanentes, que Esain utiliza en varios de sus libros, en Club de velocidades la inscripción es pJ, que, sabemos, significa ponele Juan.

En este volumen se suceden textos de registro y lenguaje inmediato, coloquial, con versos tipo fluir de la conciencia: enumeraciones metafóricas o conceptuales, imágenes que se suceden con causalidad azarosa a veces. Y aparece, insistente, la primera persona. Nada más difícil, pienso, que llegar a la poesía por el yo. Leamos:

debiera estar muerto para pensar así
debe haberme aplastado una pared caliente
me duele y el paredón me recorre
huelo a cancha de fútbol, bajo el sol
afiches anarquistas pegados de apuro
y mi cuerpo sigue vistiendo de estricto rechazo

Como puede verse y leerse, los versos de Esain trabaja, como proponía Eliot, con todo tipo de experiencia. Y adentrarse en sus composiciones supone abrirse a esa experiencia. Finalizamos estas notas con dos fragmentos más:

no voy a mostrarse mi cuerpo
voy a mostrarles dónde estuvo
donde ya no está / donde pasó
sillas veredas escaleras y hasta un cajoncito
donde solía sentarme
porque mi cuerpo sigue en su frontera
en lucha contra el tiempo caníbal

(…)

a las cuatro lidié unos versos y
a las cinco me tranquilizaron
sería el colmo que recordara
a qué hora me dormí del todo
fabricábamos esta calma con
la que ha amanecido
fue lo que pasó hoy
a toda velocidad
sin otros rastros

J. L., diciembre de 2023.